viernes, 21 de marzo de 2014

Reseña: Onyx, Jennifer L. Armentrout

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Debo avisar de la aparación de espoilers  de Obsidian, si no lo has leído aún esta es la reseña que buscas.

Empecé Onyx unos 4 minutos después de acabar Obsidian. Es un gustazo poder leer sagas del tirón y algo que puedo disfrutar muy pocas veces. Y el enganche en este libro no sólo se mantiene, si no que aumenta. Cuando has avanzado algo en la historia de Onyx te das cuenta de que Obsidian es bastante introductorio: la escritora consigue que nos creamos (y deseemos) la relación de Katy y Daemon y plasma unos pocos retazos del mundo luxen; es ahora cuando comienza a complicarse todo.

 Las maquinaciones, secretos e intenciones ocultas cobran una mayor importancia y los tópicos del romance juvenil aparecen en menor medida (que conste que, personalmente, creo que estaban bien llevados en la primera). Con esto no quiero decir que los momentos Katy-Daemon desaparezcan ni mucho menos, siguen ahí pero con cambios. Daemon es menos exasperante y Katy ahora le toma el relevo con esa mentalidad de no-quiero-porque-me-obliga-el-destino-luxen (¡muchacha abre los ojos! que estás con lo mismo erre que erre) pero los diálogos siguen siendo igual de ingeniosos y la tensión-pasión se mantiene como en el primer libro. Cada diez minutos te sale esa sonrisilla e incluso un ese suspiro-risa (si, esa que en el salón de tu casa agradeces pero en el autobús te deja como alguien que está algo mal de la azotea).

Y algo de agradecer en varias de mis últimas lecturas, la protagonista no es una taza de porcelana. Me encanta que los protagonistas masculinos sean sobreprotectores, pero mucho más que las mujeres puedan salir de debajo del ala y valerse por sí mismas. Ha sido una grandísima idea darle fuerza a Katy, y que no pasara a ser un plato de sopa del que estar pendiente en cada paso para que no se derrame mientras lo llevas a la mesa (que comparación más rara me ha salido).

El libro termina en un suspiro y lo que pasa al final, aunque esperado, te deja con la boca abierta.  Es algo que me olía desde el principio, pero cuando llegué a la última página fue como: "¿en serio? ¿ahora? ¿Ahí lo dejas y te quedas tan pancha Armentrout?" Si vas a leerte este libro, hazme caso y hazte con los dos a la vez porque si Opal no hubiese salido hace apenas un mes me habría explotado un aneurisma.

Al final eché de menos que aparecieran algo más Dee y Adam (una que es así de masoca) y Mathew al que se le podría sacar más chicha;  aunque sé que no se puede profundizar en todos los frentes (teta y sopa no cabe en la boca, y se pueden querer más escenas pero ninguna de las que está sobra).
Esta saga me tiene enamorada, ¿y a vosotras?




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